PRENSA FVFDespués de 40
horas de viaje desde que salieron del Hotel Ávila en Caracas hasta
llegar al inmenso Beppuwan Royal Hotel en Oita, la selección Vinotinto
pudo terminar un largo viaje a Japón este sábado en horas de la tarde
noche y realizar luego un trabajo físico como primera actividad previo,
a la jornada futbolística que sostendrá el próximo martes ante el
seleccionado mundialista de Japón.
El jueves a las 2 de la tarde
partió el combinado Vinotinto desde el hotel Ávila de Caracas y no fue
sino a las 6:20 de la tarde que despegó el AIRBUS 340-600 de Lufthansa
que le traslado en casi 10 horas hasta el aeropuerto de la ciudad
alemana de Franfurkt, donde debió esperar casi tres horas para tomar
otro gigante aéreo de la línea aérea alemana que le llevó hasta Tokio
once horas después.
Todo este largo trayecto lo cubrió el grupo
Vinotinto cómodamente y sin problemas ya que por lo largo viaje lo
hicieron en clase ejecutiva. En la ciudad alemana se incorporaron a la
delegación nacional el defensor central Juan Fuenmayor procedente de
Noruega y el presidente de la FVF, Rafael Esquivel, desde Madrid,
España, luego estar por varios días en Zurich como miembro principal de
Comité de Disciplina de la FIFA.
Al llegar a Tokio fueron
recibidos por representantes de la Federación Japonesa de Fútbol
quienes agilizaron todo lo concerniente al visado de los venezolanos y
el trasbordo para viajar por dos horas a la ciudad de Fukuoka .
En
el aeropuerto de Fukuoka el seleccionado tomo el almuerzo y luego en un
autobús privado se traslado a Oita, en un recorrido que duró
aproximadamente una hora, treinta minutos, que prácticamente
completaron cuarenta horas de travesía.
Durante este largo
recorrido, el cuerpo técnico se encargo de que los jugadores se
adaptaran al horario de comida implementado en los días de trabajo en
Caracas, e inclusive trataban de controlar las horas de dormir en los
aviones.
En el traslado terrestre José Manuel Rey fue el
encargado junto al arquero Leo Morales de despertar aquellos compañeros
que por el cansancio y el aburrimiento del traslado cerraban los ojos.
Una
vez ubicados en el hotel, todos rápidamente subieron a las habitaciones
pues eran casi las seis de la tarde y la oscuridad se apoderaba del
cielo, a fin de iniciar rápidamente los trabajos físicos después de tan
largo viaje.